Vuelvo a la carga y aprovechando que tengo que guardar reposo una temporada, iré actualizando con más asiduidad todas las recetas que he ido subiendo a mi instagram para compartirlas por aquí.
Instagram no sólo son fotos bonitas y postureo, yo lo utilizo a diario para sacar ideas, hay de todo! Por casualidad llegué a un blog que os recomiendo muchísimo por sus recetas de pasta fresca (que tengo pendiente de probar!) y de otras delicias como la que os enseñaré ahora, se trata del blog de Raúl en la playa. También podéis seguirle en Instagram, si sois como yo que preferís ir al blog al ver la foto en IG que recibir el mail de la actualización.
La receta que os enseño está ligeramente tuneada por mí, en su blog podéis ver la original.
Me gusta mucho ya que rinde bastante, y son muy versátiles. Es una receta de aprovechamiento total que te permite gastar los cachitos de verdura que tengáis por la nevera y siempre podéis darle una vuelta con las especias que le añadáis.
No soy muy amiga de freír, así que las he probado marcadas en la sartén y luego cocidas en la salsa, o como en este versión horneadas y salen deliciosas igual.
No os puedo indicar indicar cantidades exactas de cuánto rinde porque depende del tamaño, estas que estaban horneadas las hice tamaño bomba y me habrán salido quizá unas 20, como os digo depende el tamaño que queráis darle.
Ingredientes:
- Medio bote grande de garbanzos cocidos y escurridos
- Calabaza cocida (unos 200gr)
- 1/2 cebolla
- 1 zanahoria grande
- 1/2 calabacín mediano
- 1 huevo
- 1 cucharada de tahín
- Queso en tacos (para rellenar)
- Orégano
- Pan rallado
- Harina de arroz para rebozar
- 1/4 taza de harina de garbanzo o alubia
Para la salsa de calabaza:
- Calabaza
- Leche de soja sin azúcar
- Curry
- Aceite de oliva
- Leche de coco en polvo ó líquida
Empezamos por cocer la calabaza, yo la hago al microondas en un molde de silicona de lekué, hasta que esté bien cocida. Dejamos enfriar.
Mientras, vamos picando con una picadora o accesorio de turmix las verduras y los garbanzos. Añadimos la calabaza hecha puré, el tahín, el huevo, orégano, y salpimentamos al gusto.
Mezclamos bien, y cuando esté todo bien integrado añadimos la harina de garbanzo. Vamos añadiendo pan rallado hasta que veamos que la textura nos permite hacer bolas con las manos y no se pega demasiado. Ponemos un trocito de queso dentro de cada bola y cerramos bien, pasando luego por harina de arroz.
Horneamos a 200º hasta que estén bien doradas, dando la vuelta a media cocción.
Para acompañarlas hago una salsa de calabaza al curry que es rapidísima, cocemos en el micro calabaza hasta que esté bien tierna, y la trituramos con una chorrito de leche de soja, curry, sal y pimienta al gusto, una cucharada de leche de coco y otra de aceite de oliva y trituramos. Podéis añadir más líquido según el punto de cremosidad que le queráis dar, pero empezad por poco para no pasaros.
Esta salsa también funciona muy bien para acompañar pasta en lugar de la típica salsa de tomate, o para gratinar al horno.
Junto con las albóndigas puse en el horno una manzana a rodajas y la serví de acompañamiento, me encanta un punto dulce con el curry, le sienta genial!
Bon appétit!
miércoles, 1 de marzo de 2017
domingo, 22 de enero de 2017
Comfort food
Es como en inglés se denominan aquellas comidas que nos hacen sentir bien, que tomamos cuando estamos alicaídos o tristes, o simplemente queremos darnos un capricho. Suelen estar cargados de azúcares, calorías y grasas (de ahí esa sensación de bienestar que realmente no es tal).
Revisando las fotos que tenía de meses atrás para subir recetas al blog me topé con este plato, que he preparado una cuantas veces ya y que está basado en las típicas 'casseroles' americanas. Son platos que se preparan mezclando directamente los ingredientes en una fuente y cocinados al horno. Suelen llevar verduras, algún tipo de carne o pescado y pasta, patatas o arroz. Generalmente llevan una cobertura de queso fundido. O sea, son comfort food por excelencia!
Esta receta suelo hacerla algún domingo en que no tengo muchas ganas de cocinar pero me apetece algo sabroso para comer. Como mucho se tarda diez minutos en prepararlo todo y luego se hace solo al horno. Además, si se hace de más es una buena opción para un tupper semanal.
Desde que descubrí la receta de la bechamel de coliflor la utilizo siempre que puedo, es muy sencilla y super ligera. Ni de lejos es como la salsa bechamel de verdad pero da el pego para gratinar y está muy buena. Os recomiendo también que lo probéis con brócoli que le da un sabor muy interesante.
Tengo pendiente hacer pasta gratinada al horno con esta bechamel (a lo mac and cheese), os cuento cuando lo haya probado.
Las cantidades que os indico son para un par de fuentes individuales, pero como siempre son bastante a ojo:
- Media berenjena
- Dos latas de caballa o sardinillas (o atún, pero queda más sabroso con la caballa o sardina)
- Concentrado de tomate
Para la bechamel:
- Media coliflor
- Aceite de oliva
- Leche de soja sin azúcar
- Especias al gusto: nuez moscada, pimienta, ajo, sal...
- Queso en polvo o levadura nutricional (opcional)
Para empezar cortamos la berenjena a rodajas finas y cubrimos con ellas el fondo de la fuente.
En otro recipiente mezclamos la caballa escurrida y desmenuzada con un par de cucharadas de tomate concentrado o tomate natural triturado. No añadiremos nada de sal ya que las conservas ya llevan bastante. Cubrimos la berenjena con esta pasta y llevamos al horno precalentado a 180º.
Mientras se va cociendo la berenjena haremos la bechamel de coliflor: lavamos bien la coliflor separada en floretes y cocemos, yo lo hago en el microondas en el lekué durante 4 minutos o hasta que esté tierna, debe quedar bien cocida.
Pasamos al vaso del turmix y añadimos un chorrito de leche, aceite, y las especias: nuez moscada, sal, ajo y pimienta. Trituramos y según la textura que queramos darle añadimos más leche.
Si queremos añadirle queso o levadura nutricional este es el momento.
Una vez bien mezclado sacamos la fuente del horno y cubrimos con la bechamel.
Subir la temperatura a 200º y cocer durante 20 minutos o hasta que la berenjena esté cocida y la superfície dorada. Si os apetece podéis poner algo de queso rallado por encima o como hago yo a veces poner un poco de queso antes de cubrir con la bechamel (me encanta encontrarme el queso por sorpresa!).
Y Bon Appétit! Que tengáis un muy buen inicio de semana :)
P.D.: estas fuentecillas individuales las compré en Tiger y están genial ya que son perfectas para hacer a cantidad justa para una persona y no pasarte de cantidad.
Revisando las fotos que tenía de meses atrás para subir recetas al blog me topé con este plato, que he preparado una cuantas veces ya y que está basado en las típicas 'casseroles' americanas. Son platos que se preparan mezclando directamente los ingredientes en una fuente y cocinados al horno. Suelen llevar verduras, algún tipo de carne o pescado y pasta, patatas o arroz. Generalmente llevan una cobertura de queso fundido. O sea, son comfort food por excelencia!
Esta receta suelo hacerla algún domingo en que no tengo muchas ganas de cocinar pero me apetece algo sabroso para comer. Como mucho se tarda diez minutos en prepararlo todo y luego se hace solo al horno. Además, si se hace de más es una buena opción para un tupper semanal.
Desde que descubrí la receta de la bechamel de coliflor la utilizo siempre que puedo, es muy sencilla y super ligera. Ni de lejos es como la salsa bechamel de verdad pero da el pego para gratinar y está muy buena. Os recomiendo también que lo probéis con brócoli que le da un sabor muy interesante.
Tengo pendiente hacer pasta gratinada al horno con esta bechamel (a lo mac and cheese), os cuento cuando lo haya probado.
Las cantidades que os indico son para un par de fuentes individuales, pero como siempre son bastante a ojo:
- Media berenjena
- Dos latas de caballa o sardinillas (o atún, pero queda más sabroso con la caballa o sardina)
- Concentrado de tomate
Para la bechamel:
- Media coliflor
- Aceite de oliva
- Leche de soja sin azúcar
- Especias al gusto: nuez moscada, pimienta, ajo, sal...
- Queso en polvo o levadura nutricional (opcional)
Para empezar cortamos la berenjena a rodajas finas y cubrimos con ellas el fondo de la fuente.
En otro recipiente mezclamos la caballa escurrida y desmenuzada con un par de cucharadas de tomate concentrado o tomate natural triturado. No añadiremos nada de sal ya que las conservas ya llevan bastante. Cubrimos la berenjena con esta pasta y llevamos al horno precalentado a 180º.
Mientras se va cociendo la berenjena haremos la bechamel de coliflor: lavamos bien la coliflor separada en floretes y cocemos, yo lo hago en el microondas en el lekué durante 4 minutos o hasta que esté tierna, debe quedar bien cocida.
Pasamos al vaso del turmix y añadimos un chorrito de leche, aceite, y las especias: nuez moscada, sal, ajo y pimienta. Trituramos y según la textura que queramos darle añadimos más leche.
Si queremos añadirle queso o levadura nutricional este es el momento.
Una vez bien mezclado sacamos la fuente del horno y cubrimos con la bechamel.
Subir la temperatura a 200º y cocer durante 20 minutos o hasta que la berenjena esté cocida y la superfície dorada. Si os apetece podéis poner algo de queso rallado por encima o como hago yo a veces poner un poco de queso antes de cubrir con la bechamel (me encanta encontrarme el queso por sorpresa!).
Y Bon Appétit! Que tengáis un muy buen inicio de semana :)
P.D.: estas fuentecillas individuales las compré en Tiger y están genial ya que son perfectas para hacer a cantidad justa para una persona y no pasarte de cantidad.
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sábado, 14 de enero de 2017
Reciclando (II)
Veréis más de una entrada con este título ya que en casa somos muy de aprovechar al máximo todo lo que tenemos en la nevera, no se tira nada a no ser que esté malo!
Los fines de semana en casa suelen ser de relax y de disfrutar de alguna cosa dulce casera, normalmente hago unas galletas de muesli que voy variando con lo que tengo en casa y una buena taza de té negro con leche de soja. Con el frío polar que está haciendo estos dias en Barcelona apetecía algo calentito y esta vez en lugar de galletas han tocado muffins.
Con respecto al aprovechamiento que os comentaba, mi pareja es muy fan de los zumos naturales y cada semana se prepara una botella de zumo de fruta y verdura variado. Al utilizar un extractor en frío queda toda la pulpa y nos sabe mal tirarla, así que lo que hacemos es congelarla en bolsitas y así tenemos luego para hacer bizcochos, magdalenas y cuando es pulpa de verdura para sofritos o guisos.
En la nevera tenía también un par de remolachas, que habían sobrado del paquete que compré para hacer un curry de remolacha (ya os lo pondré otro día porque es super fácil y está riquísimo!). Una de ellas se va a ir directo para el hummus de remolacha que usaremos esta semana para las tostadas del desayuno, y la otra pobre se me iba a quedar echando raíces en la nevera.
Así que sólo por la penita que me ha dado he preparado estos muffins, nada tiene que ver el monstruo del dulce que se me ha despertado con el embarazo...
A no ser que os indique lo contrario siempre que me refiera a tazas lo haré de las tazas de medida americana. Con las cantidades que os indico salen 12 muffins normalitos:
- 1 huevo
- 1 taza de harina leudante
- 1/2 taza de avena en hojuelas
- 2 cucharadas de panela
- 1/4 taza de aceite de girasol
- 1/4 taza de leche de soja
- 1 remolacha pequeña cocida
- 1 taza de pulpa de fruta variada (aprox)
- Trocitos de chocolate sin azúcar o gotas de chocolate
En el vaso del turmix poner el huevo, aceite, leche, panela, y la remolacha cortada en trozos. Triturar bien, y el batido resultante verterlo en un bol. Añadirle el resto de ingredientes y mezclar bien. Esta masa es muy húmeda debida a la pulpa que lleva, por lo que si os gusta más seca os recomiendo añadir un poco más de harina.
Una vez tengamos una mezcla homogénea distribuir en moldes de silicona, hundiendo dentro de cada uno un trocito de chocolate hasta que quede oculto en la masa, y hornear a 170º durante 15 minutos, o hasta que veamos que la superfície está seca y al introducir un palillo éste salga limpio.
Con una buena infusión o café es la manera perfecta de disfrutar de una tarde de relax :)
Los fines de semana en casa suelen ser de relax y de disfrutar de alguna cosa dulce casera, normalmente hago unas galletas de muesli que voy variando con lo que tengo en casa y una buena taza de té negro con leche de soja. Con el frío polar que está haciendo estos dias en Barcelona apetecía algo calentito y esta vez en lugar de galletas han tocado muffins.
Con respecto al aprovechamiento que os comentaba, mi pareja es muy fan de los zumos naturales y cada semana se prepara una botella de zumo de fruta y verdura variado. Al utilizar un extractor en frío queda toda la pulpa y nos sabe mal tirarla, así que lo que hacemos es congelarla en bolsitas y así tenemos luego para hacer bizcochos, magdalenas y cuando es pulpa de verdura para sofritos o guisos.
En la nevera tenía también un par de remolachas, que habían sobrado del paquete que compré para hacer un curry de remolacha (ya os lo pondré otro día porque es super fácil y está riquísimo!). Una de ellas se va a ir directo para el hummus de remolacha que usaremos esta semana para las tostadas del desayuno, y la otra pobre se me iba a quedar echando raíces en la nevera.
Así que sólo por la penita que me ha dado he preparado estos muffins, nada tiene que ver el monstruo del dulce que se me ha despertado con el embarazo...
A no ser que os indique lo contrario siempre que me refiera a tazas lo haré de las tazas de medida americana. Con las cantidades que os indico salen 12 muffins normalitos:
- 1 huevo
- 1 taza de harina leudante
- 1/2 taza de avena en hojuelas
- 2 cucharadas de panela
- 1/4 taza de aceite de girasol
- 1/4 taza de leche de soja
- 1 remolacha pequeña cocida
- 1 taza de pulpa de fruta variada (aprox)
- Trocitos de chocolate sin azúcar o gotas de chocolate
En el vaso del turmix poner el huevo, aceite, leche, panela, y la remolacha cortada en trozos. Triturar bien, y el batido resultante verterlo en un bol. Añadirle el resto de ingredientes y mezclar bien. Esta masa es muy húmeda debida a la pulpa que lleva, por lo que si os gusta más seca os recomiendo añadir un poco más de harina.
Una vez tengamos una mezcla homogénea distribuir en moldes de silicona, hundiendo dentro de cada uno un trocito de chocolate hasta que quede oculto en la masa, y hornear a 170º durante 15 minutos, o hasta que veamos que la superfície está seca y al introducir un palillo éste salga limpio.
Con una buena infusión o café es la manera perfecta de disfrutar de una tarde de relax :)
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miércoles, 23 de noviembre de 2016
Reciclando restos
No sé si os pasa en vuestras cocinas, compráis algún ingrediente para algo muy concreto que vais a preparar y al final no se cocina o lo usáis pero sobra, y queda relegado a un solitario estante de la cocina, y por ende al olvido.
Cada tanto lo ves y piensas, debería gastarlo, pero en la intención queda la cosa.
Algo parecido me pasaba con unos galets que compré un año que me empeñé en que haría escudella por Navidad. Como imaginaréis no hice la dichosa sopa, y quise darle salida a los fideos preparando un caldo, pero son tan grandes que al cocinarlos quedan monstruosamente enormes en el plato y no me resulta nada apetecible ni práctico.
Así que llevaban los pobres fideos en un bote desde hace un par de años por lo menos, cuando vi en instagram un vídeo de Jamie Oliver (si no habéis leído/visto nada de este hombre os recomiendo que vayáis corriendo a hacerlo!), preparando unos canneloni rellenos.
Y pensé, yo esto lo hago con los galets! Y los gasto por fin! jajaja
Aunque más o menos la esencia es la misma, modifiqué varios ingredientes que no tenía o no quería utilizar y quedó igual de apetecible!
No soy mucho de cantidades cuando cocino, así que os pongo lo que gasté para hacer la fuente que veis, y la cantidad de galets serian algo menos de medio kilo creo. Pero como digo siempre, lo que sobre a la nevera y las sobras son estupendas para apañar una comida con prisas.
Al lío, que me voy por las ramas, para preparar una fuente generosa como la que veis utilicé:
- 3/4 paquete galets (el tamaño no es de los más grandes pero si lo vais a hacer expresamente recomiendo los enormes que son más fáciles de rellenar, con estos sudé un poquito)
- 6/8 hojas de acelga con sus pencas
- 1 cebolla grande
- Tarrina de requesón (unos 250gr aprox.)
- Bote grande de tomate entero al natural
- 3 dientes de ajo grandes
- Chorrito de vino blanco
- Aceite, sal, pimienta, orégano... las especias habituales
Para empezar, haremos el sofrito con las acelgas cortadas en juliana, la cebolla y los ajos prensados en lugar de cortados, ya que así sueltan mucho más sabor. Como se nos quedará seco enseguida, añadimos el vino, dejamos reducir y si vemos que sigue faltando líquido antes de que esté hecho añadimos un poquito de agua. Cuando vemos que las pencas estan transparentes retiramos del fuego.
Cuando haya templado un poco mezclamos con la tarrina de requesón y rectificamos de sal y pimienta.
Con la ayuda de una cucharita de café, iremos rellenando los galets y colocando en toda la base de la fuente, con la abertura hacia arriba.
Una vez hayamos acabado con todos los galets, haremos la salsa.
En un recipiente en que podamos triturar bien ponemos los tomates con el jugo de la lata, un chorrito de aceite de olida, sal, pimienta y un puñado generoso de orégano (también le quedaría perfecto albahaca o hierbas provenzales). Trituramos bien con el turmix hasta que quede homogéneo, y con esta mezcla bañamos los fideos. Os recomiendo que pongáis una parte del tomate hasta cubrir, y a media cocción, cuando veáis que la pasta lo requiere pongáis la otra mitad. Podéis utilizar salsa si ya tenéis preparada y os sobra, pero es importante que sea líquida ya que la pasta se cocerá en ese líquido.
Cocer en horno precalentado durante unos 40', o hasta que la pasta esté al dente. Recordad que hay que vigilarla para que tenga liquido siempre.
Cuando esté hecha podéis ponerle un poquito de queso encima y gratinar, pero creo que el sabor del relleno no necesita nada más.
Si lo probáis contadme qué tal os ha quedado!
Cada tanto lo ves y piensas, debería gastarlo, pero en la intención queda la cosa.
Algo parecido me pasaba con unos galets que compré un año que me empeñé en que haría escudella por Navidad. Como imaginaréis no hice la dichosa sopa, y quise darle salida a los fideos preparando un caldo, pero son tan grandes que al cocinarlos quedan monstruosamente enormes en el plato y no me resulta nada apetecible ni práctico.
Así que llevaban los pobres fideos en un bote desde hace un par de años por lo menos, cuando vi en instagram un vídeo de Jamie Oliver (si no habéis leído/visto nada de este hombre os recomiendo que vayáis corriendo a hacerlo!), preparando unos canneloni rellenos.
Y pensé, yo esto lo hago con los galets! Y los gasto por fin! jajaja
Aunque más o menos la esencia es la misma, modifiqué varios ingredientes que no tenía o no quería utilizar y quedó igual de apetecible!
No soy mucho de cantidades cuando cocino, así que os pongo lo que gasté para hacer la fuente que veis, y la cantidad de galets serian algo menos de medio kilo creo. Pero como digo siempre, lo que sobre a la nevera y las sobras son estupendas para apañar una comida con prisas.
Al lío, que me voy por las ramas, para preparar una fuente generosa como la que veis utilicé:
- 3/4 paquete galets (el tamaño no es de los más grandes pero si lo vais a hacer expresamente recomiendo los enormes que son más fáciles de rellenar, con estos sudé un poquito)
- 6/8 hojas de acelga con sus pencas
- 1 cebolla grande
- Tarrina de requesón (unos 250gr aprox.)
- Bote grande de tomate entero al natural
- 3 dientes de ajo grandes
- Chorrito de vino blanco
- Aceite, sal, pimienta, orégano... las especias habituales
Para empezar, haremos el sofrito con las acelgas cortadas en juliana, la cebolla y los ajos prensados en lugar de cortados, ya que así sueltan mucho más sabor. Como se nos quedará seco enseguida, añadimos el vino, dejamos reducir y si vemos que sigue faltando líquido antes de que esté hecho añadimos un poquito de agua. Cuando vemos que las pencas estan transparentes retiramos del fuego.
Cuando haya templado un poco mezclamos con la tarrina de requesón y rectificamos de sal y pimienta.
Con la ayuda de una cucharita de café, iremos rellenando los galets y colocando en toda la base de la fuente, con la abertura hacia arriba.
Una vez hayamos acabado con todos los galets, haremos la salsa.
En un recipiente en que podamos triturar bien ponemos los tomates con el jugo de la lata, un chorrito de aceite de olida, sal, pimienta y un puñado generoso de orégano (también le quedaría perfecto albahaca o hierbas provenzales). Trituramos bien con el turmix hasta que quede homogéneo, y con esta mezcla bañamos los fideos. Os recomiendo que pongáis una parte del tomate hasta cubrir, y a media cocción, cuando veáis que la pasta lo requiere pongáis la otra mitad. Podéis utilizar salsa si ya tenéis preparada y os sobra, pero es importante que sea líquida ya que la pasta se cocerá en ese líquido.
Cocer en horno precalentado durante unos 40', o hasta que la pasta esté al dente. Recordad que hay que vigilarla para que tenga liquido siempre.
Cuando esté hecha podéis ponerle un poquito de queso encima y gratinar, pero creo que el sabor del relleno no necesita nada más.
Si lo probáis contadme qué tal os ha quedado!
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domingo, 6 de noviembre de 2016
Un Adiós y un Hola
Veo que mi última entrada fue hace más de cuatro años. Madre mía...
Al principio la falta de adtaulización del blog fue por falta de tiempo, al fin y al cabo ya subía las fotos de mis pasteles a Facebook así que la gente que me conocia y me seguia por esa red podía estar actualizada. Pero después, el motivo principal y más importante es que dejé de hacer pasteles.
La repostería creativa despertó una parte de mí que no sabía que poseía, fue una pasión y una evasión durante una época complicada de mi vida, pero como me dijo alguien una vez, cuidado con morir de éxito.
Y eso fue lo que me ocurrió. Yo trabajaba y estudiaba, y sacaba horas de donde no tenía para dedicarlos a mis pasteles. Era muy gratificante ver de lo que era capaz, la cara de la gente cuando veían ese pastel que se habían imaginado convertido en realidad.
Pero también era agotador, y tuve que empezar a decir no y rechazar encargos (me costó lo mío darme cuenta que no podía hacerlo todo, es uno de mis sinos...).
Poco a poco dejó apetecerme hacer nada, guardé todos mis artilugios en un armario y de vez en cuando los saco para un cumpleaños especial o un regalo para alguien que aprecio. Pero muy de vez en cuando.
Quizá dentro de un tiempo me dé otra vez por ahí, quién sabe, aunque creo que ese momentó ya pasó. Ahora mi vena creativa me ha llevado a la costura, y sigo fuerte con mi pasión principal, la cocina.
Por eso he decidido seguir con el blog, porque me apetece seguir compartiendo lo que creo con mis manos, ya sea gastronomía, manualidades, o lo que se me ocurra.
Así que planeo ir actualizando poco a poco de nuevo, y si queréis estar al día de lo que se cuece en mi cocina os invito a seguirme por Instagram.
Nos vemos pronto!
Al principio la falta de adtaulización del blog fue por falta de tiempo, al fin y al cabo ya subía las fotos de mis pasteles a Facebook así que la gente que me conocia y me seguia por esa red podía estar actualizada. Pero después, el motivo principal y más importante es que dejé de hacer pasteles.
La repostería creativa despertó una parte de mí que no sabía que poseía, fue una pasión y una evasión durante una época complicada de mi vida, pero como me dijo alguien una vez, cuidado con morir de éxito.
Y eso fue lo que me ocurrió. Yo trabajaba y estudiaba, y sacaba horas de donde no tenía para dedicarlos a mis pasteles. Era muy gratificante ver de lo que era capaz, la cara de la gente cuando veían ese pastel que se habían imaginado convertido en realidad.
Pero también era agotador, y tuve que empezar a decir no y rechazar encargos (me costó lo mío darme cuenta que no podía hacerlo todo, es uno de mis sinos...).
Poco a poco dejó apetecerme hacer nada, guardé todos mis artilugios en un armario y de vez en cuando los saco para un cumpleaños especial o un regalo para alguien que aprecio. Pero muy de vez en cuando.
Quizá dentro de un tiempo me dé otra vez por ahí, quién sabe, aunque creo que ese momentó ya pasó. Ahora mi vena creativa me ha llevado a la costura, y sigo fuerte con mi pasión principal, la cocina.
Por eso he decidido seguir con el blog, porque me apetece seguir compartiendo lo que creo con mis manos, ya sea gastronomía, manualidades, o lo que se me ocurra.
Así que planeo ir actualizando poco a poco de nuevo, y si queréis estar al día de lo que se cuece en mi cocina os invito a seguirme por Instagram.
Nos vemos pronto!
domingo, 15 de julio de 2012
Angry birds!
Esto de hacer pasteles de fondant te mete en compromiso sin quererlo. El año pasado para el cumple de mi cuñado no tuve mucho tiempo y le hice al pobre un engendro horrendo de pastel, así que este año tenía que resarcirme y vaya si lo hice!
El como el jueguecito de marras le gusta mucho y no me apetecía hacerle nada relacionado con la informática que ya está muy trillado, pues un pastel de los Angry birds.
Esta versión me sirvió de base y la adapté al tamaño del pastel (mi familia me ruega que haga los pasteles pequeños que luego hay tarta en la nevera durante dias...)
Los bichejos son fáciles, pero muy fáciles de modelar y resultan la mar de graciosos. Que yo recuerde es uno de los más fáciles y resultones que he hecho.
Como novedad, probé el fondant de sabor chocolate de la marca Renshaw, y está delicioso! os lo recomiendo si tenéis que usar fondant de este color.
Y los protas:
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Verano = comuniones
Efectivamente, tal y como reza el título es empezar el buen tiempo y salen comuniones como champiñones. Como podéis adivinar (vale, no era muy difícil...) me encargaron mi primera tarta de comunión!!! Ahora sólo me falta una de boda y una baby shower, y ya me puedo retirar :)
Os acordáis de ese bonito pastel de cumple de Halloween que me encargaron? Pues Marta, la mamá de Paula me llamó para comentarme que quería un pastel de comunión para su sobrina. Y aunque me lo encargó con poco tiempo, que ya sabéis que es una de mis especialidades, me hizo mucha ilusión.
Al menos para mí los típicos pasteles de Comunión son feos, y soy partidaria del más es menos y de algo bonito, que al final y al cabo es un pastel para un niño. Marta también tenía una idea de algo sencillo y al final uní las dos ideas que tenía en una.
Por un lado, quería flores en el pastel, y por otro la figura de una niña.
La niña la hice muy sencilla, toda de blanco con el único toque de color de las bolitas que iban en el centro de las florecitas (recordáis los cortadores de flor de la última entrada?), y puse apenas unas cuantas diminutas y estratégicamente colocadas:
![]() |
| en el zapatito |
![]() |
| en la diadema... |
![]() |
| ... y en el cinturón que apenas se ve... |
Para el pastel en sí me decidí por dos pisos blanco nuclear con el único toque de color en las cintas que llevaban en la base y otra vez con las bolitas rosas que llevaban en el centro las flores, y que eran de distintos tonos de rosa.
Me gustaba la idea de las cascadas de flores que llevan muchos pasteles de novia y lo quise adaptar para este, pero con jugando con los diferentes tamaños de las flores y la disposición:
Quería algo pequeño y delicado, y creo que el resultado quedó bastante bien, qué os parece?
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Flower power
Veo que la última entrada fue el 1 de Mayo, hay que ver cómo pasa el tiempo... no penséis que no actualizo porque no tenga nada que enseñar si no porque a veces me da tantísimo palo actualizar solo para una cosa, espero a tener más y cuando me quiero dar cuenta se me han acumulado muchas como veréis.
Empezando mañana (si, lo habéis acertado, aún no he acabado con un encarguillo) me tomo unas más que merecidas vacaciones de repostería. Aparte del pastel de cumpleaños de mi dear sister, no voy a tocar más fondant en unas semanas. He acabado más que saturada con los pedidos y con la actitud de algunas personas y antes de mandar a la porra de manera permanente esto prefiero descansar un poco.
Dicho eso, vayamos con otra tanda de galletas decoradas! Me quejaba yo que no me salían encargos y ahora mismo me salen por las orejas las dichosas galletas... pero eso es historia para otro post...
En mi oficina empiezan a conocerme como 'la chica de los pasteles'. Ni Natalia, ni la chica del departamento tal, no, la chica de los pasteles. Viene gente que no he visto en mi vida a decirme que ha visto algo que hice para fulanita o menganita y que quieren un pastelito (desde aquí mi más sincero agradecimiento a quienes me hacéis publicidad!). El boca a boca funciona que da gusto, y ahora me acuerdo de las palabras de Mayte, cuidado con morir de éxito... no sabes cómo me acuerdo de ti ahora, qué razón tenías!
Y en esas que me piden unas galletas y un pastel de cumpleaños para Giulia, que cumplía cinco añitos. El pastel estaba claro que tenía que ser de la Bella Durmiente, pero las galletas podía hacer lo que me diera la gana siempre y cuando fueran de princesa y de color rosa.
Empecé por las galletas que estaban más difíciles... al principio pensé que unas con forma de corona, pero no acababa de cuajar la idea con la mamá, y le dió porque fueran con forma de 5. Google esta vez me falló porque no encontré absolutamente NADA y lo que veía con números no me llamaba la atención. Me decidí por ponerles purpurina y unos brillitos, pero a aúltima hora descubrí que la purpurina era no tóxica pero no comestible (para mí no tiene sentido, si no es tóxica me la puedo comer no? Si no puedo comerla será porque es tóxica... en fin) y preferí no jugármela y menos con algo que iban a comer niños.
Como tenía que comprar cortadores de flores para el pastel me dije, qué narices, unas florecillas y listo, a las niñas les encantan.
El último problema lo tuve con el cortador de las galletas. Necesitaba un número cinco grande pero este tipo de cortadores los venden en botes con más números y el abecedario, por separado es imposible.
Otra forma todavía puedo hacer una plantilla y cortarlas a mano, pero un cinco... total, que acabé con el bote de letras y números de Wilton, 14 eurazos para unos cortadores que como mucho usaré un par de veces más... cuando lo pienso me da algo así que mejor que siga contando.
Ya en casa, descubro que el 5 no es tan grande como pensaba, y me empiezo a desesperar hasta que veo que la S tiene un tamaño como el que necesito. Con un cuchillo le hice unos retoques y voilà! las S se convierten en bonitos 5.
Y a partir de aquí todo fue muy fácil, hice tres grupos de galletas, de color rosa, lila y blanco y con sus florecitas correspondientes y el nombre de la niña en fucsia. Para acabar de dar el toque, las bolsitas iban cerradas con cintas de tres tipos distintos de rosa y las cajas rellenas de papel cebolla color rosa. Bonito si o no?
Primeros planos de las protagonistas:
Reconozco que la mejor parte es ver la cara de la gente cuando abre las cajas... jajaja
Empezando mañana (si, lo habéis acertado, aún no he acabado con un encarguillo) me tomo unas más que merecidas vacaciones de repostería. Aparte del pastel de cumpleaños de mi dear sister, no voy a tocar más fondant en unas semanas. He acabado más que saturada con los pedidos y con la actitud de algunas personas y antes de mandar a la porra de manera permanente esto prefiero descansar un poco.
Dicho eso, vayamos con otra tanda de galletas decoradas! Me quejaba yo que no me salían encargos y ahora mismo me salen por las orejas las dichosas galletas... pero eso es historia para otro post...
En mi oficina empiezan a conocerme como 'la chica de los pasteles'. Ni Natalia, ni la chica del departamento tal, no, la chica de los pasteles. Viene gente que no he visto en mi vida a decirme que ha visto algo que hice para fulanita o menganita y que quieren un pastelito (desde aquí mi más sincero agradecimiento a quienes me hacéis publicidad!). El boca a boca funciona que da gusto, y ahora me acuerdo de las palabras de Mayte, cuidado con morir de éxito... no sabes cómo me acuerdo de ti ahora, qué razón tenías!
Y en esas que me piden unas galletas y un pastel de cumpleaños para Giulia, que cumplía cinco añitos. El pastel estaba claro que tenía que ser de la Bella Durmiente, pero las galletas podía hacer lo que me diera la gana siempre y cuando fueran de princesa y de color rosa.
Empecé por las galletas que estaban más difíciles... al principio pensé que unas con forma de corona, pero no acababa de cuajar la idea con la mamá, y le dió porque fueran con forma de 5. Google esta vez me falló porque no encontré absolutamente NADA y lo que veía con números no me llamaba la atención. Me decidí por ponerles purpurina y unos brillitos, pero a aúltima hora descubrí que la purpurina era no tóxica pero no comestible (para mí no tiene sentido, si no es tóxica me la puedo comer no? Si no puedo comerla será porque es tóxica... en fin) y preferí no jugármela y menos con algo que iban a comer niños.
Como tenía que comprar cortadores de flores para el pastel me dije, qué narices, unas florecillas y listo, a las niñas les encantan.
El último problema lo tuve con el cortador de las galletas. Necesitaba un número cinco grande pero este tipo de cortadores los venden en botes con más números y el abecedario, por separado es imposible.
Otra forma todavía puedo hacer una plantilla y cortarlas a mano, pero un cinco... total, que acabé con el bote de letras y números de Wilton, 14 eurazos para unos cortadores que como mucho usaré un par de veces más... cuando lo pienso me da algo así que mejor que siga contando.
Ya en casa, descubro que el 5 no es tan grande como pensaba, y me empiezo a desesperar hasta que veo que la S tiene un tamaño como el que necesito. Con un cuchillo le hice unos retoques y voilà! las S se convierten en bonitos 5.
Y a partir de aquí todo fue muy fácil, hice tres grupos de galletas, de color rosa, lila y blanco y con sus florecitas correspondientes y el nombre de la niña en fucsia. Para acabar de dar el toque, las bolsitas iban cerradas con cintas de tres tipos distintos de rosa y las cajas rellenas de papel cebolla color rosa. Bonito si o no?
Primeros planos de las protagonistas:
Aquí ya envueltas y en su caja correspondiente:
Reconozco que la mejor parte es ver la cara de la gente cuando abre las cajas... jajaja
Y entonces llegamos al pastel... aquí no hubo mucha dificultad, más que nada quizá con la forma del cuerpo de la princesa acostada, pero me guié por la de Enchanted Magical Cakes de Debbie Brown y fue de gran ayuda. Por cierto, que los libros de esta mujer son realmente preciosos dan ganas de hacer cualquiera de esos pasteles de lo bonitos que son!
Las dos piezas del cabecero de la cama están hechas con pasta de goma e imitando madera según el fantástico tutorial de Mayen, es sencillo y simplemente queda perfecto. Como yo no tengo aerógrafo, utilicé pinturas en gel disueltas con vodka. Si, esa botella que veis que sale de fondo en algunas fotos es total y exclusivamente para ese fin jajaja
Como estas piezas no estaban del todo secas cuando monté el pastel tuve que buscar algo que las sujetara a la 'cama' hasta que se secaran. Para ello utilicé una cinta de color rosa que me había sobrado de las bolsitas de las galletas. Reciclaje al poder!!
Si vais a comprar cortadores de flores, os recomiendo que lo hagáis de los que traen dos o tres tamaños que como veis se pueden combinar con dos o más colores y hacer unas flores muy resultonas. Como veis, quién tiene un cortador de flor tiene un tesoro!
El resultado final:
P.D.: siempre me dejo las tags...
Las dos piezas del cabecero de la cama están hechas con pasta de goma e imitando madera según el fantástico tutorial de Mayen, es sencillo y simplemente queda perfecto. Como yo no tengo aerógrafo, utilicé pinturas en gel disueltas con vodka. Si, esa botella que veis que sale de fondo en algunas fotos es total y exclusivamente para ese fin jajaja
Como estas piezas no estaban del todo secas cuando monté el pastel tuve que buscar algo que las sujetara a la 'cama' hasta que se secaran. Para ello utilicé una cinta de color rosa que me había sobrado de las bolsitas de las galletas. Reciclaje al poder!!
Si vais a comprar cortadores de flores, os recomiendo que lo hagáis de los que traen dos o tres tamaños que como veis se pueden combinar con dos o más colores y hacer unas flores muy resultonas. Como veis, quién tiene un cortador de flor tiene un tesoro!
El resultado final:
P.D.: siempre me dejo las tags...
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martes, 1 de mayo de 2012
Sano y rico: salteados
En el ciclo 'cómo inventarte algo nuevo con las mismas cosas de siempre', hoy os traigo una receta de un saltado sencillo pero rico rico. Estoy a dieta y es complicado comerte semana tras semana las mismas verduras y no aburrirte, así que intento introducir algo nuevo cada tanto para no caer en la monotonía.
El wok es un gran aliado para preparar la comida rápido, casi sin aceite y con todo el sabor.
Las cantidades que pongo son para una persona ? pero como sabéis soy mala calculando y a veces más bien me sobra comida que me falta jajaja
Salteado de langostinos y calabacín
- 1 calabacín
- 1 cebolla verde pequeña
- 10-12 langostinos (al gusto)
- mostaza de Dijon
- jengibre molido
- aceite de oliva
- leche
Cortar el calabacín en láminas finas y la cebolla bien picada; en una cucharada de aceite rehogarlos hasta que estén a nuestro gusto de cocción (a mí me gustan un poquito crujientes); añadir dos cucharaditas de la mostaza (según os guste de fuerte el sabor), una cucharadita del jengibre y un chorrito de leche. Rectificar de sal, y dejar unos minutos que tome sabor y espese.
Mientras tanto pelar y cortar los langostinos, y añadir a la mezcla anterior. Una vez cocido el langostino servir bien caliente. No es mi caso, pero si podéis tomarlo acompañado con arroz blanco la salsilla está de muerte!
El wok es un gran aliado para preparar la comida rápido, casi sin aceite y con todo el sabor.
Las cantidades que pongo son para una persona ? pero como sabéis soy mala calculando y a veces más bien me sobra comida que me falta jajaja
Salteado de langostinos y calabacín
- 1 calabacín
- 1 cebolla verde pequeña
- 10-12 langostinos (al gusto)
- mostaza de Dijon
- jengibre molido
- aceite de oliva
- leche
Cortar el calabacín en láminas finas y la cebolla bien picada; en una cucharada de aceite rehogarlos hasta que estén a nuestro gusto de cocción (a mí me gustan un poquito crujientes); añadir dos cucharaditas de la mostaza (según os guste de fuerte el sabor), una cucharadita del jengibre y un chorrito de leche. Rectificar de sal, y dejar unos minutos que tome sabor y espese.
Mientras tanto pelar y cortar los langostinos, y añadir a la mezcla anterior. Una vez cocido el langostino servir bien caliente. No es mi caso, pero si podéis tomarlo acompañado con arroz blanco la salsilla está de muerte!
De como Pocoyó entró en la niñez
Recibir una llamada para encargarte un pastel, de un conocido de otro conocido es una sensación genial, tremenda. Vamos, un orgullo que se te saca una sonrisa como la copa de un pino.
Y además algo que siempre había querido hacer, un Pocoyó! Podía salir mal? Claro que si!
Nunca te confíes con el fondant porque te hará ponerte de rodillas. Sí amigos, la pasta de azúcar es un Dios cruel. No importa que uses la misma marca, la misma herramienta y de la misma manera, cada vez es distinta. Tu mano está más o menos caliente, hay menos o más humedad, o simplemente es para joderte, elegid la que os guste más.
El caso es que, como siempre y a última hora me pongo a hacer la figurita sin haber practicado antes. El 95% de las veces queda bastante bien; esta fue una de esas raras ocasiones del 5%.
La cabeza de Pocoyó parece sencilla, verdad? Una bolita un tanto cuadrada y con la parte de las mejillas más grande, el gorrito con las orejeras y listo. Esto será un momento me dije, incluso tenía una figurita delante para guiarme... para guiarme para hacer una mierda, más bien.
La primera cabeza fue un auténtica y total porquería. Sé que a veces soy muy crítica conmigo misma porque no me queda exactamente como quiero, y que hay que ser más flexible, pero esto me daba vergüenza enseñárselo a nadie.
Así que a las 2 y media de la mañana y con un programa sobre psicópatas de fondo (algún día tengo que contaros qué sintonizo en la tele en mis largas noches de fondant), me puse manos a la obra otra vez.
Aunque mejor, la nueva cara de Pocoyó no es la de un lozano bebé si no de un niño regordete al que le han puesto el disfraz del consabido muñeco.
Como veis en esta foto está el modelo en miniatura que no me sirvió de mucho:
El pájaro parece más bien sacado del Angry birds que del dibujo animado jajaja
Esperemos que la próxima vez mi Dios particular sea más benévolo conmigo ...
El ataque de los animales de la granja
Los pasteles para la familia son lo peor; no me malinterpretéis, siempre es agradable hacer algo para los que queréis, pero a la vez el nivel de exigencia es superior a lo normal, y más si es un encargo dentro de la familia.
Gisela cumplía un añito y su tía (o sea mi hermana) quería un pastel bonito para conmemorarlo. Me encantan los pasteles de niños tan pequeños, porque quién realmente lo disfruta son los adultos :D
Aunque tenía libre albedrío, el tema eran los animales de la granja, que iban a ser más pero ya sabéis lo que pasa, al final simplificas por la falta de tiempo.
Algo distinto que he hecho esta vez es cubrir el fondo de la bandeja con glasa, en este caso para simular hierba. No creo que repita a no ser para esto en concreto, la glasa no cunde tanto para este tipo de decoración y es muy pesado.
Pero vamos a lo importante! Esta ovejita tan mona es de la genial Lorraine McKay, de la que no me cansaré de repetir que sus tutos son fantásticos. Ella usa glasa para hacer las bolas de lana del cuerpo, pero como ya sabéis que me gusta el peligro improvisé haciéndolas con fondant.
Gisela cumplía un añito y su tía (o sea mi hermana) quería un pastel bonito para conmemorarlo. Me encantan los pasteles de niños tan pequeños, porque quién realmente lo disfruta son los adultos :D
Aunque tenía libre albedrío, el tema eran los animales de la granja, que iban a ser más pero ya sabéis lo que pasa, al final simplificas por la falta de tiempo.
Algo distinto que he hecho esta vez es cubrir el fondo de la bandeja con glasa, en este caso para simular hierba. No creo que repita a no ser para esto en concreto, la glasa no cunde tanto para este tipo de decoración y es muy pesado.
Pero vamos a lo importante! Esta ovejita tan mona es de la genial Lorraine McKay, de la que no me cansaré de repetir que sus tutos son fantásticos. Ella usa glasa para hacer las bolas de lana del cuerpo, pero como ya sabéis que me gusta el peligro improvisé haciéndolas con fondant.
Tuve la mala suerte que el crecimiento del pastel se descontroló y le salió una 'chepa' enorme, que si la cortaba para igualar me cargaba medio pastel. Así que como era un prado, pude aprovechar la forma para darle más vida al pastel y de paso conservar la mayor parte del bizcocho posible.
Me apetecía hacerle un laguito y como aún tengo un montón de piping gel de cuando hice la sangre para el pastel de Dexter...
Una cerca de madera, unas margaritas aquí y allá (más es menos!) y ya tenemos un pastel bastante vistoso y no muy difícil la verdad.
Ah si! y una mariposilla, porque le faltaba 'algo'.
Oficios (III)
Me encantan los pasteles de trabajos, son como mini maquetas! En este caso, el pastel era para el padre de mi cuñado, que se dedica a los montajes de sonido. Le ha quedado una cara un tanto rara...
Una mesa de mezclas chulas, eh? :P
Una mesa de mezclas chulas, eh? :P
ER
Cómo me gustaba esa serie... bueno, esa y todas las de médicos tienen un atractivo irresistible para mí. Así que fingiremos que este pastel es de una sala de urgencias y no de un quirófano.
El papá de Fidel, que ya me había encargado a Rayito McQueen quería sorprender a su mujer, que es enfermera de quirófano con un pastel para su cumpleaños.
En un principio había pensado en hacerlo en plan 'sang i fetge' con las tripas saliendo y sangre por todos lados, pero como me pasa siempre me pongo a trabajar y sale algo distinto.
Normalmente no me suelo salir de los moldes redondos pero en este caso era necesario y me gustó bastante el cambio de formas, aprovechando además el gran tamaño que tenía para cortar y hacer la pieza superior.
Yo creo que la gracia está en los detalles, quién hubiera dicho que dos bolas de fondant algo duras y agujereadas aquí y allá se reciclarían en unos crocs tan bonitos?
Los ojos y las manos están hecho con el tutorial de Lorraine McKay (los de pago) y os lo recomiendo totalmente si queréis hacer algo fácil y con buen resultado. No son muy caros, creo que 6 ó 7€ creo recordar y valen mucho la pena.
Estaba tan a gustito que sonreía aunque tuviera el corazón fuera del pecho :D
El papá de Fidel, que ya me había encargado a Rayito McQueen quería sorprender a su mujer, que es enfermera de quirófano con un pastel para su cumpleaños.
En un principio había pensado en hacerlo en plan 'sang i fetge' con las tripas saliendo y sangre por todos lados, pero como me pasa siempre me pongo a trabajar y sale algo distinto.
Normalmente no me suelo salir de los moldes redondos pero en este caso era necesario y me gustó bastante el cambio de formas, aprovechando además el gran tamaño que tenía para cortar y hacer la pieza superior.
Yo creo que la gracia está en los detalles, quién hubiera dicho que dos bolas de fondant algo duras y agujereadas aquí y allá se reciclarían en unos crocs tan bonitos?
Los ojos y las manos están hecho con el tutorial de Lorraine McKay (los de pago) y os lo recomiendo totalmente si queréis hacer algo fácil y con buen resultado. No son muy caros, creo que 6 ó 7€ creo recordar y valen mucho la pena.
Aquí el enfermito y la pantalla:
Estaba tan a gustito que sonreía aunque tuviera el corazón fuera del pecho :D
Rayito McQueen
Tal y como me temía, me encargaron un coche de Cars, Rayo McQueen nada menos. No es que sea feo peeero... esas formas redondeadas no se me dan bien, como luego descubrí. El resultado de mi tallado a mano fue una versión más parecida a una Escarabajo disfrazado de deportivo. Antes de aplicar la decoración como veis ya se intuía que mucho mucho no tenía la forma...
Pero era un coche, no? Pues a decorarlo lo mejor posible! Y así quedo el pequeño Rayito, cuando era pequeño y aún no había crecido como para sacar morro y maletero:
Espero lo hayan utilizado como excusa para que Fidel se comiera toda la comida jajaja
Pero era un coche, no? Pues a decorarlo lo mejor posible! Y así quedo el pequeño Rayito, cuando era pequeño y aún no había crecido como para sacar morro y maletero:
Espero lo hayan utilizado como excusa para que Fidel se comiera toda la comida jajaja
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