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sábado, 28 de enero de 2012

Feliz Navidad!

Aunque algo atrasadas, espero que hayáis pasado unas felices fiestas. Como podéis suponer he estado lo bastante ocupada como para no poder actualizar, pero no quiere decir que no hay estado dando vueltas por la cocina!

Normalmente no me encargan galletas decoradas, lo que me da mucha rabia porque son muy vistosas y dan mucho juego, pero mi querida Núria este año quería regalar unas galletas navideñas y me dio carta blanca para hacer lo que yo quisiera. Con encargos así da gusto :)

Hace tiempo que quería una buena excusa para comprarme un precioso juego de cortadores de PME de copo de nieve, y casi lo consigo con el pastel de Madagascar, pero no quedaban en la tienda y pensé que ya no podría utilizarlos cuando por casualidad me salieron estas galletas.
Creo que alguna vez os he comentado que cuando empiezas en el mundo del fondant crees que necesitas todos los cachivaches que hay en el mercado, pero con el paso del tiempo te das cuenta que realmente sólo necesitas un puñado de cosas, lo demás es vicio. Y a no ser que tenga que hacer algo muy concreto me las apaño con lo que tengo.
En este caso yo no tenía cortadores de Navidad y comprar unos cuantos sólo para las galletas no me salía a cuenta. Así que cuando fui a la tienda compré estos cortadores de copo de nieve que os digo y estos mini cortadores que me vinieron como anillo al dedo. Son geniales porque al ser de pequeño tamaño tanto puedes usarlos para hacer mini galletas como para decorar un pastel de Navidad.



Así que una vez que tuve las galletas la decoración la hice ligeramente diferente. Normalmente tiño el fondant y luego lo utilizo, pero hace poco empecé a experimentar con las pinturas disueltas en alcohol, pintando directamente sobre el fondant blanco y la verdad es que el resultado es mucho más bonito, sobre todo en estas figuras navideñas.








Como podéis ver el cortador de copo de nieve es una pasada, la pieza sale limpia y perfecta, es una preciosidad.
Los colores, sobre todo el rojo y el verde del acebo quedan mucho más vivos y brillantes pintados.
Y me dijeron que estaban ricas ricas :P

Como no todo iba a ser preparar encargos, llevé a la familia una buena cantidad de galletas (aprovechando los cortadores nuevos) mini de Navidad y mi primera hornada de Gingerbread cookies, o en cristiano, galletas de jengibre. Son las típicas que se toman en EEUU por estas fechas y tenía muchas ganas de hacerlas caseras.
La masa es demasiado grasienta y blanda para manejar con comodidad y menos para que los cortes queden bien, pero queda de sobras compensado con lo deliciosas que son. En serio, saben mucho más ricas que las compradas.
La receta la tomé de mi querida All recipes, aquí os pongo la foto y la receta, como vereis salen muchísimas, esto sólo de una hornada. Probadla y me contais!




Muñequitos de jengibre 

(medidas en tazas americanas)

1 taza de mantequilla en pomada
1 taza y media de azúcar blanco
1 huevo
2 cucharadas de melaza (la podéis encontrar en Mercadona junto a la miel, se llama miel de caña)
3 tazas de harina
2 cucharaditas levadura en polvo
2 cucharaditas de canela en polvo
1 cucharadita de jengibre en polvo
1/2 cucharadita sal

Mezclar el azúcar con la mantequilla hasta que esté cremoso; añadir el huevo, y cuando esté integrado la melaza. Echar los demás ingredientes secos: harina, sal, canela, jengibre y levadura. 
Dejar la masa en la nevera al menos durante dos horas.
Precalentar el horno a 190º; extender la masa dejando un grosor de 4 mm aproximadamente, han de quedar finas finas, cuanto más lo sean más crujientes luego (para que sea más fácil, hacedlo entre dos hojas de papel de hornear). Cortad las formas que queráis, y disponed en una fuente de horno dejando un par de cm de distancia entre las galletas ya que crecen bastante.
Hornear entre 10-12 min, hasta que estén doradas. 
OJO! al sacarlas estarán blandas, pero en cuanto se enfríen se volverán crujientes. Si las dejáis más tiempo en el horno se os quemaran o tostaran demasiado.
Bon appétit!



domingo, 30 de octubre de 2011

De todo un poco

Hacía tiempo que no me pasaba por aquí! La dura vida del universitario me mantiene alejada del fondant pero no de la cocina, así que os traigo un 'post-refrito' con todas las novedades que han pasado por mi cocina en estas semanas.

En primer lugar, os cuento que hice por fin la segunda parte del curso de bombonería en Warao. Os lo recomiendo si queréis hacer algo distinto y muy entretenido. Las profesoras son encantadoras y se hace muy ameno, además de todo lo que se aprende y que luego podéis poner en práctica para hacer unos riquísimos bombones caseros!
También os recomiendo los bombones que tienen en la tienda, hay unas trufas que son para morirse de lo ricas que están y que no son las clásicas de chocolate.
A mí me ha gustado tanto que me he apuntado también al curso de Cakepops, ya os contaré qué tal.

En los últimos meses con la fiebre de la famosa dieta Dunkan me ha llamado mucho la atención la imaginación de la gente con el tema de las recetas, lo que se inventan con tal de emular los platos que no pueden comerse. En mi trabajo ha hecho furor y alguien conocedor de mi vena repostera me preguntó si había probado a hacer unas galletas Dunkan.
Y claro, a mí que me encantan los experimentos culinarios más que un niño un dulce vi un reto enseguida.  Sinceramente, no estaban ricas, ni de lejos. La textura es como si estuvieras comiéndote un trozo de corcho, súper secas. A mi probadora oficial le gustaron mucho las de chocolate, a mí me parecieron más sabrosas las de pizza que me inventé. En cualquier caso, si estás haciendo la dieta me imagino que es un soplo de aire fresco el poder comerte algo dulce. Pero pudiendo comerte unas normales no os las recomiendo!




Y hablando de galletas normales, me decidí por fin a comprar los cortadores de Wilton del set de perros. También compré uno con forma de puzzle que creo que puede estar muy gracioso de colores y uno de ancla que me llamó la atención. Aquí tenéis los resultados:




Dicen que en casa de herrero cuchillo de palo y es verdad totalmente! Para mi cumpleaños no me hice ningún pastel fastuoso ni complicado, sólo un bizcocho de leche condensada que está de muerte y que además también queda bien como cupcakes. Intenté hacerlo marmoleado pero no me quedó demasiado bien jajaja
En cualquier caso, como aún no he he podido celebrarlo en condiciones no hay pastel, pero en cuanto haga la cena oficial habrá pastel de cumpleaños especial. Aún estoy pensando qué me hago...

Y finalmente también he tenido ocasión de hacer unas cuantas galletas decoradas más. La mamá de Aina se quedó corta y que me encargó unas cuantas más, pero esta vez me pidió que fueran rosas. Algo que descubrí es que el colorante violeta se vuelve azul con el paso de las horas... fue una decepción tremenda pero ahora ya lo sé para la próxima.
Y para prevenir el drama de las ruedas rotas cambié la forma y el lugar donde se encajan. Como no os pude enseñar las otras con las prisas ahora podréis ver los envoltorios y como quedan una vez acabadas. 
Y eso es todo que no es poco! Os dejo con las galletitas:



Cumpliendo con la ley de protección de datos en todas las fotos! jajaja



domingo, 14 de agosto de 2011

Sleeping baby

Como ya os adelanté la semana pasada, os traigo las primeras galletas decoradas que he hecho para un bautizo y mi primer cake topper. Modestia aparte, para ser la primera vez creo que han quedado estupendos^^

Tengo que decir que la mamá de Aina me lo puso muy fácil porque el diseño que quería era simplemente la forma del típico cochecito antiguo, de color blanco y lila, todo muy sencillo y sin el ya clásico rosa para las niñas. Aquí veis una fotillo:



Para el pastel, como no lo había hecho yo me indicó las medidas y me pidió que fuese también un cochecito aunque al final tuvimos que modificarlo sobre la marcha pero ya lo veréis, no adelanto nada.
Vamos con el making off...

Para las galletas, al querer un modelo así no usé un cortador de carrito sino que con mis queridos cortadores redondos hice 50 círculos y luego les quité una cuarta parte con un cuchillo. Uno por uno.




En un principio iba a decorarlas con glasa, peeero descubrí que es algo que no se me da bien. A lo mejor es cuestión de práctica pero no tenía ni tiempo ni paciencia para practicar y después de echar a perder unas cuantas galletas (en mi casa las pruebas se las zampa mi querida hermana, con lo que creo que ella prefiere que practique bastante jaja) y antes de pegarme un tiro, tuve un momento de inspiración y las decoré con fondant. No sé porqué pero siempre tengo esos fogonazos de iluminación a último momento y con los nervios a flor de piel...

Fácil fue, pero pesado un rato! cortar medio círculos color lila y luego cuartos blancos para la capotita.
Cuando fui a comprar los materiales para este encargo por fin caí en la tentación y me compré los círculos para el rodillo de Wilton. Y luego pensé porqué narices no lo había hecho antes! jajaja
Va genial, y más como en este caso que todas las figuras tienen que quedar igual.

No sé si alguno os ha pasado, pero después de teñir el fondant, al secarse había trozos que se volvió azul o_0 no lo había visto en la vida! No es que se notara mucho pero es raro raro raro...

Después sólo quedó marcar las líneas de la capota, y hacer las ruedecitas... tortura china. 100 círculos a los cuales les tuve que a su vez cortar las 4 lágrimas para que formaran los radios de la rueda.
Con este elementos demoníacos aprendí que aunque te prepares para los contratiempos te pueden sorprender desagradablemente!




Y finalmente el cochecito acabado, pero ahí en lugar de acabar empezaron los problemas...




Resulta que algunas de esas ruedas tan bonitas eran demasiado finas, y además al colocarlas tan al borde de la galleta, con el simple roce del celofán de las bolsitas se quebraban por la mitad, además de que para transportarlas era imposible apilarlas ni que fuera un milímetro.
Al final tuve que hacer a toda prisa varias ruedas de repuesto y en lugar de pegarlas con glasa como las otras lo hice con pegamento y más arriba... visualmente quedaron igual de bien pero aguantaron. Para la próxima ya lo sé...

Después de embolsar, cortar y perforar las tarjetitas y hacerles un bonito lazo quedaba lo más complicado, como narices lo iba a llevar? Después de mandar a mi pobre madre a por unas cestas, nos dimos cuenta que no cabían porque no podían apilarse. En medio de la desesperación me acordé que tenía una plancha de porexpan que era lo bastante grande para poner muchas de ellas y lo bastante ligera para transportarla con comodidad. Finalmente una vez forrada y decorada todas las galletas quedaron perfectas. No tuve tiempo de sacar fotos, pero la mamá ya me las pasará y veréis que bonita la presentación de las cajitas... que no hice yo por cuestión de tiempo, pero tenía una ayudante del lujo :)
Qué haríamos sin nuestras madres!


Una foto rápida y mala de cómo quedaron ya embolsadas y etiquetadas:




Por otro lado quedaba el cake topper. Hasta casi el día anterior no se me encendió la luz de cómo podía hacerlo, y al final tiré de un tutorial que había visto hace mil años. Esta mujer es una crack!
Ella lo hace todo de gumpaste, pero como la figura era muy grande preferí asegurarme que la base fuese forme y usé este plástico, no sé si es poliespán, porexpán o qué narices, es de la familia de los plásticos jaja



Como veréis tiene un tamaño más que respetable! además con todo el peso que le iba a poner no quería que el pastel se hundiese!
Luego la capota que se hace con alambre y por arte de magia tenemos un moisés precioso. Ahora sólo hay que llenarlo.






Me debatí cómo hacer el bebé: boca arriba? boca abajo en pañales? que sólo se le vea la cabecita?
Al final vi una foto que me gustó e hice un mix, el bebé boca abajo con la cabecita de lado y que sólo se la vea el tronco y un bracito, como quería que la gracia la tuviera la caída de la mantita no tenía sentido hacerle el resto de extremidades.
Y como estaba de lado y dormido la cara no podía ser más fácil, además sólo tuve que hacerle una orejita y con un chupete resolví lo de la boca! Los bebés a cachos es lo que tienen, que son más rápidos xD








Y sólo quedaba hacer la manta con el calado y listo.







Y listo! (respira por fin). Ha sido una maratón tremenda y para la próxima voy a planificar mejor el tiempo, ya lo tengo controlado con los pasteles, pero las galletas han sido un desafío con tantas variables posibles que pueden salir mal.
No lo hubiera conseguido sin la ayuda de mi madre, que se pasó dos días ayudándome con toda la paciencia del mundo (con el mal genio que se me pone a mí cuando me agobio!), y aportando muy buenas ideas.
Muchas gracias Ma! a partir de ahora cuando tenga que cortar etiquetas las harás tú que hemos descubierto tu don oculto :P

Y sin más proyectos a la vista me despido que hoy tiene pinta de día de playa.

Pasadlo bien!

 

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