domingo, 15 de julio de 2012

Verano = comuniones

Efectivamente, tal y como reza el título es empezar el buen tiempo y salen comuniones como champiñones. Como podéis adivinar (vale, no era muy difícil...) me encargaron mi primera tarta de comunión!!! Ahora sólo me falta una de boda y una baby shower, y ya me puedo retirar :)

Os acordáis de ese bonito pastel de cumple de Halloween que me encargaron? Pues Marta, la mamá de Paula me llamó para comentarme que quería un pastel de comunión para su sobrina. Y aunque me lo encargó con poco tiempo, que ya sabéis que es una de mis especialidades, me hizo mucha ilusión.

Al menos para mí los típicos pasteles de Comunión son feos, y soy partidaria del más es menos y de algo bonito, que al final y al cabo es un pastel para un niño. Marta también tenía una idea de algo sencillo y al final uní las dos ideas que tenía en una. 
Por un lado, quería flores en el pastel, y por otro la figura de una niña.
La niña la hice muy sencilla, toda de blanco con el único toque de color de las bolitas que iban en el centro de las florecitas (recordáis los cortadores de flor de la última entrada?), y puse apenas unas cuantas diminutas y estratégicamente colocadas: 


en el zapatito

en la diadema...

... y en el cinturón que apenas se ve...

Para el pastel en sí me decidí por dos pisos blanco nuclear con el único toque de color en las cintas que llevaban en la base y otra vez con las bolitas rosas que llevaban en el centro las flores, y que eran de distintos tonos de rosa. 
Me gustaba la idea de las cascadas de flores que llevan muchos pasteles de novia y lo quise adaptar para este, pero con jugando con los diferentes tamaños de las flores y la disposición:




Quería algo pequeño y delicado, y creo que el resultado quedó bastante bien, qué os parece?




Flower power

Veo que la última entrada fue el 1 de Mayo, hay que ver cómo pasa el tiempo... no penséis que no actualizo porque no tenga nada que enseñar si no porque a veces me da tantísimo palo actualizar solo para una cosa, espero a tener más y cuando me quiero dar cuenta se me han acumulado muchas como veréis.
Empezando mañana (si, lo habéis acertado, aún no he acabado con un encarguillo) me tomo unas más que merecidas vacaciones de repostería. Aparte del pastel de cumpleaños de mi dear sister, no voy a tocar más fondant en unas semanas. He acabado más que saturada con los pedidos y con la actitud de algunas personas y antes de mandar a la porra de manera permanente esto prefiero descansar un poco.

Dicho eso, vayamos con otra tanda de galletas decoradas! Me quejaba yo que no me salían encargos y ahora mismo me salen por las orejas las dichosas galletas... pero eso es historia para otro post...

En mi oficina empiezan a conocerme como 'la chica de los pasteles'. Ni Natalia, ni la chica del departamento tal, no, la chica de los pasteles. Viene gente que no he visto en mi vida a decirme que ha visto algo que hice para fulanita o menganita y que quieren un pastelito (desde aquí mi más sincero agradecimiento a quienes me hacéis publicidad!). El boca a boca funciona que da gusto, y ahora me acuerdo de las palabras de Mayte, cuidado con morir de éxito... no sabes cómo me acuerdo de ti ahora, qué razón tenías!

Y en esas que me piden unas galletas y un pastel de cumpleaños para Giulia, que cumplía cinco añitos. El pastel estaba claro que tenía que ser de la Bella Durmiente, pero las galletas podía hacer lo que me diera la gana siempre y cuando fueran de princesa y de color rosa.

Empecé por las galletas que estaban más difíciles... al principio pensé que unas con forma de corona, pero no acababa de cuajar la idea con la mamá, y le dió porque fueran con forma de 5. Google esta vez me falló porque no encontré absolutamente NADA y lo que veía con números no me llamaba la atención. Me decidí por ponerles purpurina y unos brillitos, pero a aúltima hora descubrí que la purpurina era no tóxica pero no comestible (para mí no tiene sentido, si no es tóxica me la puedo comer no? Si no puedo comerla será porque es tóxica... en fin) y preferí no jugármela y menos con algo que iban a comer niños.
Como tenía que comprar cortadores de flores para el pastel me dije, qué narices, unas florecillas y listo, a las niñas les encantan.
El último problema lo tuve con el cortador de las galletas. Necesitaba un número cinco grande pero este tipo de cortadores los venden en botes con más números y el abecedario, por separado es imposible.
Otra forma todavía puedo hacer una plantilla y cortarlas a mano, pero un cinco... total, que acabé con el bote de letras y números de Wilton, 14 eurazos para unos cortadores que como mucho usaré un par de veces más... cuando lo pienso me da algo así que mejor que siga contando.
Ya en casa, descubro que el 5 no es tan grande como pensaba, y me empiezo a desesperar hasta que veo que la S tiene un tamaño como el que necesito. Con un cuchillo le hice unos retoques y voilà! las S se convierten en bonitos 5.
Y a partir de aquí todo fue muy fácil, hice tres grupos de galletas, de color rosa, lila y blanco y con sus florecitas correspondientes y el nombre de la niña en fucsia. Para acabar de dar el toque, las bolsitas iban cerradas con cintas de tres tipos distintos de rosa y las cajas rellenas de papel cebolla color rosa. Bonito si o no?
Primeros planos de las protagonistas:




Aquí ya envueltas y en su caja correspondiente:





Reconozco que la mejor parte es ver la cara de la gente cuando abre las cajas... jajaja

Y entonces llegamos al pastel... aquí no hubo mucha dificultad, más que nada quizá con la forma del cuerpo de la princesa acostada, pero me guié por la de Enchanted Magical Cakes de Debbie Brown y fue de gran ayuda. Por cierto, que los libros de esta mujer son realmente preciosos dan ganas de hacer cualquiera de esos pasteles de lo bonitos que son!
Las dos piezas del cabecero de la cama están hechas con pasta de goma e imitando madera según el fantástico tutorial de Mayen, es sencillo y simplemente queda perfecto. Como yo no tengo aerógrafo, utilicé pinturas en gel disueltas con vodka. Si, esa botella que veis que sale de fondo en algunas fotos es total y exclusivamente para ese fin jajaja
Como estas piezas no estaban del todo secas cuando monté el pastel tuve que buscar algo que las sujetara a la 'cama' hasta que se secaran. Para ello utilicé una cinta de color rosa que me había sobrado de las bolsitas de las galletas. Reciclaje al poder!!
Si vais a comprar cortadores de flores, os recomiendo que lo hagáis de los que traen dos o tres tamaños que como veis se pueden combinar con dos o más colores y hacer unas flores muy resultonas. Como veis, quién tiene un cortador de flor tiene un tesoro!

El resultado final:







P.D.: siempre me dejo las tags...

martes, 1 de mayo de 2012

Sano y rico: salteados

En el ciclo 'cómo inventarte algo nuevo con las mismas cosas de siempre', hoy os traigo una receta de un saltado sencillo pero rico rico. Estoy a dieta y es complicado comerte semana tras semana las mismas verduras y no aburrirte, así que intento introducir algo nuevo cada tanto para no caer en la monotonía.
El wok es un gran aliado para preparar la comida rápido, casi sin aceite y con todo el sabor.

Las cantidades que pongo son para una persona ? pero como sabéis soy mala calculando y a veces más bien me sobra comida que me falta jajaja

Salteado de langostinos y calabacín

- 1 calabacín
- 1 cebolla verde pequeña
- 10-12 langostinos (al gusto)
- mostaza de Dijon
- jengibre molido
- aceite de oliva
- leche


Cortar el calabacín en láminas finas y la cebolla bien picada; en una cucharada de aceite rehogarlos hasta que estén a nuestro gusto de cocción (a mí me gustan un poquito crujientes); añadir dos cucharaditas de la mostaza (según os guste de fuerte el sabor), una cucharadita del jengibre y un chorrito de leche. Rectificar de sal, y dejar unos minutos que tome sabor y espese.
Mientras tanto pelar y cortar los langostinos, y añadir a la mezcla anterior. Una vez cocido el langostino servir bien caliente. No es mi caso, pero si podéis tomarlo acompañado con arroz blanco la salsilla está de muerte!




De como Pocoyó entró en la niñez

Recibir una llamada para encargarte un pastel, de un conocido de otro conocido es una sensación genial, tremenda. Vamos, un orgullo que se te saca una sonrisa como la copa de un pino.
Y además algo que siempre había querido hacer, un Pocoyó! Podía salir mal? Claro que si! 
Nunca te confíes con el fondant porque te hará ponerte de rodillas. Sí amigos, la pasta de azúcar es un Dios cruel. No importa que uses la misma marca, la misma herramienta y de la misma manera, cada vez es distinta. Tu mano está más o menos caliente, hay menos o más humedad, o simplemente es para joderte, elegid la que os guste más.
El caso es que, como siempre y a última hora me pongo a hacer la figurita sin haber practicado antes. El 95% de las veces queda bastante bien; esta fue una de esas raras ocasiones del 5%.
La cabeza de Pocoyó parece sencilla, verdad? Una bolita un tanto cuadrada y con la parte de las mejillas más grande, el gorrito con las orejeras y listo. Esto será un momento me dije, incluso tenía una figurita delante para guiarme... para guiarme para hacer una mierda, más bien.
La primera cabeza fue un auténtica y total porquería. Sé que a veces soy muy crítica conmigo misma porque no me queda exactamente como quiero, y que hay que ser más flexible, pero esto me daba vergüenza enseñárselo a nadie.
Así que a las 2 y media de la mañana y con un programa sobre psicópatas de fondo (algún día tengo que contaros qué sintonizo en la tele en mis largas noches de fondant), me puse manos a la obra otra vez. 
Aunque mejor, la nueva cara de Pocoyó no es la de un lozano bebé si no de un niño regordete al que le han puesto el disfraz del consabido muñeco.
Como veis en esta foto está el modelo en miniatura que no me sirvió de mucho:




El pájaro parece más bien sacado del Angry birds que del dibujo animado jajaja





Esperemos que la próxima vez mi Dios particular sea más benévolo conmigo ...

El ataque de los animales de la granja

Los pasteles para la familia son lo peor; no me malinterpretéis, siempre es agradable hacer algo para los que queréis, pero a la vez el nivel de exigencia es superior a lo normal, y más si es un encargo dentro de la familia.
Gisela cumplía un añito y su tía (o sea mi hermana) quería un pastel bonito para conmemorarlo. Me encantan los pasteles de niños tan pequeños, porque quién realmente lo disfruta son los adultos :D
Aunque tenía libre albedrío, el tema eran los animales de la granja, que iban a ser más pero ya sabéis lo que pasa, al final simplificas por la falta de tiempo.
Algo distinto que he hecho esta vez es cubrir el fondo de la bandeja con glasa, en este caso para simular hierba. No creo que repita a no ser para esto en concreto, la glasa no cunde tanto para este tipo de decoración y es muy pesado.
Pero vamos a lo importante! Esta ovejita tan mona es de la genial Lorraine McKay,  de la que no me cansaré de repetir que sus tutos son fantásticos. Ella usa glasa para hacer las bolas de lana del cuerpo, pero como ya sabéis que me gusta el peligro improvisé haciéndolas con fondant.




Tuve la mala suerte que el crecimiento del pastel se descontroló y le salió una 'chepa' enorme, que si la cortaba para igualar me cargaba medio pastel. Así que como era un prado, pude aprovechar la forma para darle más vida al pastel y de paso conservar la mayor parte del bizcocho posible.

Me apetecía hacerle un laguito y como aún tengo un montón de piping gel de cuando hice la sangre para el pastel de Dexter...



Una cerca de madera, unas margaritas aquí y allá (más es menos!) y ya tenemos un pastel bastante vistoso y no muy difícil la verdad.



Ah si! y una mariposilla, porque le faltaba 'algo'.

 

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